La hora sale de tu bebé, no de su edad
Napper calcula la ventana de vigilia a partir del tramo de edad. Es un punto de partida razonable, pero el rango de lo normal a cada edad es enorme: dos bebés de cinco meses pueden aguantar hora y media y dos horas y media, y los dos están bien.
napnap arranca igual y a los pocos días deja de hacerlo: cada rato despierto que acaba en un sueño real entra como prueba, lo reciente pesa más, y lo de hace tres semanas se olvida. A partir de ahí la hora es la de tu hijo.
Y te dice cuánto de esa hora se está inventando
Es la diferencia que más se nota el primer mes. napnap enseña un porcentaje —«el 40 % de esto ya es suyo»— y sube conforme aprende.
Una previsión que no admite lo que todavía no sabe es una previsión en la que no puedes decidir si fiarte hoy.
Catorce días por delante, cada hora con su margen
napnap proyecta hasta dos semanas: a qué hora se levantaría, las siestas con su hora y su duración, los ratos despierto entre ellas —que es donde cabe una comida— y la hora de la cama.
Cada hora lleva su margen, sumado en cuadratura, porque la mañana se mueve y cada ventana añade lo suyo: la tercera siesta se sabe peor que la primera y eso hay que decirlo con un número. La noche no arrastra ese margen porque está anclada al reloj de la casa.
Una siesta y una noche no son la misma cosa
napnap aprende por separado cuánto dura una siesta y cuánto dura una noche, y la noche por mediana y no por media.
Con una sola media —la de las siestas— a las cuatro de la mañana una app te dice que ya se ha pasado de largo. Y en una casa donde a veces se apunta el despertar de madrugada como dos sueños, media docena de noches partidas arrastran una media y no mueven una mediana.
Se apunta el sueño, las tomas y la comida en el mismo sitio
Las tomas con crono por pecho y la respuesta a la pregunta de las cuatro de la mañana: por cuál empiezo.
Y la alimentación complementaria con un plan de un año y 92 alimentos, con hierro desde la segunda semana y las esperas por edad comprobadas en el servidor.
Dos móviles, una casa, y cada uno con sus avisos
Las dos apps se pueden compartir con la pareja, así que la diferencia no es esa: es qué trae compartir. En napnap cada persona entra con su propio correo y en su propio teléfono, no con un perfil prestado, y nadie tiene que pasarle una contraseña a nadie — entre otras cosas porque no hay contraseña que pasar.
Y los avisos son de cada uno. Puedes querer que te despierte la noche y que las siestas no mientras tu pareja lo quiere al revés: el bebé es el mismo y lo apuntado es lo mismo, pero el teléfono que suena es el que cada uno haya dicho.
El correo se queda en la lista de la casa, no es una invitación de un solo uso: quien lo pierda y pida un enlace seis meses después entra igual, y quitarlo de la lista le quita el acceso en el mismo momento. Caben seis, así que la abuela que se queda el fin de semana es un correo más y no un móvil prestado.
Y es tuyo: API abierta, atajos de Siri y gratis
Todo lo que hace la app pasa por una API documentada con una llave por casa. Apuntar una siesta con Siri o que te lea la hora en voz alta son dos pasos en Atajos.
napnap es gratis y no tiene versión de pago. No hay anuncios y no se venden datos: lo que se guarda son horas de sueño de un bebé.