Alimentación complementaria: el orden, el hierro y las texturas

La pregunta no es «¿qué le doy?», es «¿en qué orden, y qué no puede esperar?». Hay dos cosas con fecha —el hierro y las texturas— y todo lo demás se puede mover.

El hierro no puede esperar al cuarto mes de purés

Un bebé nace con reservas de hierro que se le acaban sobre los seis meses, y la leche ya no se las da. Entre los siete y los doce meses necesita unos 11 mg al día, más por kilo que en ninguna otra etapa de su vida.

Por eso un plan «un mes de verdura, otro de fruta, otro de cereal y la carne en el cuarto» deja el hierro para los nueve meses, justo cuando lleva tres agotando reservas. En napnap, de la segunda semana en adelante una de las tres cosas nuevas es siempre una fuente de hierro.

Tres cosas nuevas por semana, y como mucho dos alérgenos

Uno nuevo cada dos o tres días es lo que deja ver una reacción antes de mezclarlo con el siguiente. Con los alérgenos mayores la espera es la misma pero el margen de error es otro, así que van más sueltos.

Los alérgenos no se retrasan: retrasarlos no protege de nada y hoy se recomienda lo contrario, ofrecerlos pronto y seguir ofreciéndolos.

La ventana de las texturas, que es la fecha que no se negocia

A los 8-10 meses como muy tarde hay que haber salido del puré liso. Alargarlo más allá se paga después en rechazo y en problemas para comer.

El ritmo hasta ahí lo elige la casa —con trozos desde pronto se llega en tres semanas, con triturado en nueve— pero el suelo manda: un ritmo lento no puede llevar a un bebé de diez meses comiendo papilla.

Lo que espera por edad, y por qué

Miel hasta el año, por botulismo. Espinacas, acelgas y remolacha hasta el año, por nitratos. Atún y pez espada, por mercurio. La cabeza de la gamba, por cadmio. Sal en el pan de molde. Lácteos a partir de los nueve meses.

Cada espera tiene un motivo detrás, y esos son los únicos que no se pueden mover de sitio. El resto del orden es una propuesta: en una casa puede haber un pediatra que diga otra cosa, una alergia en la familia, o que esta semana no hubiera pescado en el mercado.

Y cuántas veces hay que ofrecer algo antes de rendirse

Entre ocho y quince exposiciones para que un sabor deje de ser nuevo. Un «no le gusta» escrito al segundo intento es lo que hace que un alimento desaparezca de una casa para siempre.

napnap cuenta de verdad: dos aceptaciones son «le gusta», y hacen falta cinco rechazos sin ninguna aceptación para decir que no le convence.

Preguntas

¿Cuándo se empieza la alimentación complementaria?
A los seis meses es lo que recomienda la OMS. napnap la enseña desde los cinco, porque el mes de antes es cuando se prepara, y no deja poner una fecha anterior a los cuatro meses cumplidos.
¿Por qué empezar por verdura y no por fruta?
Porque el dulce no necesita que nadie lo enseñe a querer, y la verdura sí. Es lo único del orden que conviene no cambiar.
¿Esto es consejo médico?
No. El orden y las esperas salen de lo publicado por la OMS, la AEP, AEPap, ESPGHAN y AECOSAN, y quien decide es cada casa con su pediatra.